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“La última noche en Twisted River”
28. Julio 2010 por admin.
He terminado de leer la última novela del escritor norteamericano John Irving. “La última noche en Twisted River” es una obra de 654 páginas que se lee con rapidez y se disfruta de su lectura. Pocos autores de mastodónticas obras me han gustado tanto como lo ha hecho Irving con esta novela, que engancha de principio a fin (aunque sea un tópico decir esto en las críticas de los libros), los personajes Dominic Baciagalupo, su hijo Danny, el maderero Ketchum, el alguacil Carl que los persigue durante varias décadas por toda Norteamérica y Canadá, y las mujeres que van apareciendo a lo largo de la obra de Irving y que les cogemos cariño por cómo las retrata.
Una novela que empieza en Abril del año 1954, época del barro, y llega hasta nuestros días, haciendo un recorrido en la vida de los americanos como la política (la guerra de Corea, los conflictos militares, incluso el ataque terrorista de las Torres Gemelas) hacen de la novela un recorrido visual de todo lo que acontece, siempre a través de sus personajes.
También tiene cabida los platos que va preparando el cocinero en los distintos restaurantes que trabaja, y nos da una lección de gastronomía, pasando de los mejores platos a los rápidos que solían degustar los madereros al final de su jornada laboral.
Durante este tiempo, Irving nos va describiendo los cambios que sufre el país, en una espiral imparable, y donde persigue a los personajes principales (padre e hijo), la huida, la redención, lujuria, la culpa y la ira, así como la venganza. Los personajes son de carne y hueso, muy emotivos, sufrimos con ellos y eso lo hace de una manera magistral el escritor.
La esperanza siempre está presente, aunque la melancolía no pueden quitársela en ningún momento. John Irving es un maestro a la hora de presentarnos a los personajes que pueblan sus novelas (sean o no principales), y la capacidad de sumergirnos en la historia, hace que los lectores disfruten con sus novelas. Es un gran narrador. Y en ésta concretamente, la madurez es notoria. La historia nos va envolviendo y vemos pasar el tiempo, a la vez que sus personajes van madurando.
No quiero desvelaros nada sobre qué es lo que ocurre y porqué huyen padre e hijo durante tantos años, pero me quedo con algunas frases que impactan. La portada, como pueden comprobar, es la de un pino torcido por la nieve.

La foto la hizo el hijo del escritor, Everett, y tuvieron que recorrer un lago helado hasta dar con el árbol que aparece en la portada del libro. Un pino, que en realidad no pudo aguantar el peso en sus ramas como el de la novela, y se quebró finalmente.
Lo describe Irving así:
“Desde su nueva choza de escribir, Danny veía un pino al que el viento había moldeado; estaba doblado casi en ángulo recto respecto a sí mismo. Cuando caía nieve nueva y se daban condiciones próximas al whiteout o luminosidad blanca, Danny tenía la impresión de que el pequeño árbol se aferraba de una manera tenaz y a la vez precaria a su propia supervivencia.
-¿Ves ése árbol, Ketchum?-preguntó Danny, señalando el pequeño pino.
-¿Te refieres a ése que el viento ha jodido, supongo?-dijo Ketchum.
-Sí, ése-contestó Danny-. ¿A qué te recuerda?
-A tu padre- respondió Ketchum sin vacilar- Ése árbol lleva la palabra Coci por todas partes, pero seguirá adelante, Danny, como tu padre. El Coci seguirá adelante.”
La novela tiene una curiosidad: empieza con la misma frase con la que termina la novela. Maravilloso. Irving no deja de sorprendernos en cada novela que saca y sigue siendo uno de los escritores vivos más importantes de la literatura mundial.
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¡Hasta siempre, Saramago!
19. Junio 2010 por admin.

Se nos ha ido un grande de la literatura. José Sousa iba a ser su nombre definitivo, pero un error (broma del funcionario de turno), le impuso el apellido de Saramago y hasta la fecha siempre le hemos conocido así.
En 1947 inició su andadura literaria con su novela “Tierra de pecado”, obra que no tuvo mucho éxito y decidió que no escribiría más (y estuvo veinte años sin hacerlo).
“Sencillamente no tenía nada que decir y cuando no se tiene algo que decir lo mejor es callar” dijo Saramago para su justificación después de tantos años de sequía.
Pero la espera valió la pena, porque más tarde llegaría su polémico libro “El evangelio según Jesucristo” y después de esta obra todos fueron éxitos literarios para el escritor portugués: “Ensayo sobre la ceguera”, “La caverna”, “El hombre duplicado”, “El viaje del elefante”…
Y consiguió el premio Nobel en el año 1998 así como infinidad de reconocimientos, de los que destacó los Doctor Honoris Causa, Caballero de la Orden y de las letras francesas, y galardones concedidos en todo el mundo.
El estilo de José Saramago es muy peculiar (o gusta o se odia). Narración pura y dura, sin puntos y aparte, densa, con reflexiones y diálogos en estilo indirecto. Nunca he sido muy partidario de esta técnica que muchos escritores copian (Isaac Rosa en “El país del miedo”), pero que los lectores pueden cansarse por su densidad y no tener el ritmo de otras novelas, porque todo es narración sin concesiones. Un ejemplo: pinche aquí.
Pero ese estilo es propio y le ha valido el reconocimiento a nivel mundial.
Hasta siempre, maestro.
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Cómo no escribir una novela
11. Junio 2010 por admin.

Los futuros escritores que anden tecleando en sus ordenadores o máquinas de escribir (éstas últimas brillan ya por su ausencia), les recomiendo este libro que ha publicado la editorial Seix Barral sobre los errores más comunes que suelen caer una y otra vez, al presentar sus manuscritos a los grupos editoriales.
De forma amena de leer, nos va explicando los fallos que tienen a la hora de afrontar el papel en blanco.
Los autores: Howard Mittelmark y Sandra Newman, proceden del mundo de la literatura, han sido editores y profesores de escritura creativa. Tablas tienen en el mundo de la edición, y ahora sacan este libro donde aprenderán los aspirantes a escritores a no cometer fallos de principiantes a la hora de poder publicar sus manuscritos.
Nos relatan los 200 errores más comunes que nos encontramos a la hora de leer los trabajos que nos mandan diariamente a las editoriales, y que muchos compañeros del gremio (esto que escribo se debe evitar porque es un topicazo), sólo con hojear algunas páginas del trabajo recibido desestiman la obra y no siguen perdiendo su tiempo.
Personajes aburridos, argumentos tediosos, el típico error de contarnos la infancia del personaje cuando lo que hace es parar la narración y no aporta nada en el ritmo de la narración; cuando el autor salta de un punto de vista narrativo a otro sin ton ni son, cuando nos hace gala de un inmenso vocabulario que nos aburre en demasía, cuando las ideas del autor no conectan con las del lector (y eso hace que la novela no funcione), el uso excesivo de adverbios y de acciones que ralentizan la acción y no sirven para nada…
En definitiva, un libro que os recomiendo a todos aquellos que sientan las ganas irrefrenables de escribir, y a los lectores que quieren emular a sus escritores favoritos, tendrán en este libro, no una guía fundamental, pero sí pasarán un rato divertido para que no vuelvan a caer en los tópicos que hacen gala muchos escritores que aspiran algún día a ser publicados.
Editorial: Seix Barral
Título: “Cómo no escribir una novela”
Autores: Howard Mittelmark y Sandra Newman
Páginas: 312
Precio: 18 euros
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Al otro lado del río y entre los árboles
7. Junio 2010 por admin.

He leído hace unos días la obra de Ernest Hemingway: “Al otro lado del río y entre los árboles”. Una de las últimas novelas que nos regaló el escritor estadounidense antes de suicidarse.
De título poético, cuya trama gira en torno al coronel Richard Cantwell y la joven aristocrática Renata, de diecinueve años, que está locamente enamorada por el cincuentón y maltrecho coronel. Ambos personajes tienen un idilio sin esperanzas con el fondo de una Venecia invernal.
El viento, el frío, en vez de apaciguar el amor, lo acentúa entre los dos personajes que saben que su amor no puede perdurar. El coronel, que está en el declive de su vida, quiere rememorar su amor juvenil con Renata y desea vivir sus últimos días gozando plenamente de todo.

La novela contiene algunos de los pasajes del mejor Hemingway, como cuando nos hace revivir con una fuerza de sugestión inigualable un universo sensorial hecho de todo lo que se ve, se oye, se huele, se gusta o se palpa; olores, sabores, sensaciones físicas que se convierten en momentos privilegiados descritos con una precisión y fuerza extraordinarios.
El novelista americano dejó listo el borrador en el año 1948 trabajando en su novela en el Hotel Locanda Cipriani, y durante el día bebía sin parar, borracheras monumentales en el Harry´s Bar, que aparece en la novela.

Se sabe que Hemingway bebía como un cosaco, debido a sus depresiones y a sus neuras, lo que acentuó su suicidio cuando se enteró que tenía el mal de Alzheimer. Siempre vivió la vida intensamente y cuando no lo pudo hacer así, como él decía: “Si uno no puede vivir como quiere, mejor largarse por el escotillón”. Y así lo hizo.

La crítica se cebó con él después de haber terminado de publicar “Al otro lado del río y entre los árboles” y le criticaron su romanticismo tan meloso que nos hace gala en este libro.
Yo pienso que es su novela más intimista (siempre después de “El viejo y el mar”), donde el coronel es Hemingway y donde plasma sus últimos días después de haber luchado en tantas guerras (el escritor lo hacía de corresponsal), y creo que puede ser un magnífico epitafio, como lo son las últimas palabras del coronel cuando se sabe que tiene muy cerca la muerte y que da pie al título:
“-¿Sabe usted lo que dijo el general Thomas J. Jackson antes de morir? Me lo aprendí de memoria:
- Orden de que A. P. Hill se disponga para la acción.- luego, delirando ya, agregó:
-No, no; crucemos el río y descansemos bajo la sombra de los árboles”.
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El escritor más prolífico del mundo
5. Mayo 2010 por admin.

Se trata de Ryoki Inoue, escritor brasileño de origen japonés, que a sus 64 años ostenta un Récord Guinnes: Ser el escritor más prolífico del mundo. Ha publicado 1072 novelas, aunque supongo que escribiendo este blog, quizá esté terminando dos obras más, porque el ritmo de este escritor es frenético.
Ryoki nació en 1946 en Sao Paulo de madre portuguesa y padre japonés. Se especializó en cirugía, aunque su sueño siempre fue el llegar a ser escritor. Y ni corto ni perezoso, empezó a escribir sin parar, y en 1986 abandonó la medicina para dedicarse a su sueño completamente: escribir novelas.
Y colapsó el mercado editorial brasileño. En pocos años, llegó a producir el 95 % de los libros de bolsillo de su país. Su editor le recomendó utilizar seudónimo para que diera oportunidad a que aparecieran otros nombres, y utilizó 39 diferentes porque el ritmo de escritura era superior a la impresión de los libros.
El secreto de Ryoki Inoue es tan sencillo como esto: un 98 % de sudor, un 1 % de talento y un 1% de suerte. Mucha disciplina y aplicarse en su trabajo frente al ordenador hasta que termina su trabajo. Estas son las claves que nos da el escritor de su prolífico trabajo.

Ha escrito sobre todos los géneros, aunque sus preferidos son las novelas de espías y las del Oeste.
Un año, en una planta de automóviles, se prohibió leer novelas de Ryoki, porque se enganchaban tanto sus trabajadores con sus historias, que bajaba la producción y quedaban absorbidos leyendo sus novelas en el trabajo.
Solía escribir tres novelas de amor en un día y se quedaba hasta altas horas en la madrugada hasta que terminaba sus historias. Solía estropear varios teclados al mes porque los quemaba literalmente de tanto teclear…
A partir de 1992 dejó de producir novelas de bolsillo para publicar novelas con más calidad literaria y más trabajadas. Pero Ryoki se encontró con otro problema: las imprentas no daban abasto (seis libros al mes siempre fue un problema a la hora de imprimir libros de este autor).

En una entrevista que concedió, el periodista se interesó por su producción literaria y el proceso de creación de la misma y pasó un día con el escritor.
Cuando el periodista americano realizó su crónica y publicó la entrevista, comentó:
Terminó la novela “Secuestro Fast Food” en una noche; desde las 23.30 hasta las 04 de la madrugada.
Increíble, pero cierto.
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“Por quién doblan las campanas”
3. Mayo 2010 por admin.

Hace poco he terminado de releer la obra de Ernest Hemingway ”Por quién doblan las campanas”. Hacía muchos años que la leí, pero quería saber si había pasado el tiempo por ella, y sorpresa mía, me enganchó de nuevo de principio a fin. Eso me demuestra que Ernest sigue siendo un genio de las letras.
El título proviene de una cita del poeta metafísico John Donne (1624) y que dice así:
“Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva un porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti”
Las campanas doblan por ti y Ernest Hemingway basó su título en esta cita del poeta John Donne para escribir sobre la Guerra Civil española.
La trama se desarrolla en España y gira en torno al personaje de Robert Jordan, un profesor de español, originario de América que se encuentra en el bando republicano, de experto dinamitero. El general Golz le encarga una misión: que explote un puente y le solicita que pida ayuda a los guerrilleros republicanos que se encuentran en las montañas apostados a la espera de su misión.
Jordan llega a través de un viejo llamado Anselmo y allí conocerá a Pablo (ahora un alcohólico y cobarde), a Pilar, mujer de Pablo, una mujer fea, dura y líder de la banda, y a Pilar, de la cual se enamora perdidamente.
Durante los días precedentes a la voladura del puente, Jordan descubre el amor y la importancia de la vida.

Antes había escrito “Adiós a las armas”(1929), pero no tuvo mucho éxito en las librerías, algo que le inquietaba bastante al iracundo escritor norteamericano, por lo que se volcó en las siguientes con más ahínco, retratando muy fielmente algo que conocía bastante bien. Y eso lo tenía muy claro Ernest. Todo escritor debe escribir sobre lo que conoce, y él, como corresponsal de guerra, se metió de lleno y se empapó sobre los sentimientos encontrados en esta guerra nuestra.
El propio fotógrafo Robert Capa consideraba a Hemingway como a su segundo padre. El escritor se involucró tanto en su trabajo que incluso peligró su vida en muchas ocasiones. Dice Capa que el novelista cruzó el Ebro en un bote que alquiló por unos cigarrillos cuando todos los puentes habían sido volados; en sus ratos libres, visitaba a los enfermos para conocer sus sentimientos respecto a la guerra; excedía sus deberes de corresponsal de guerra y se implicaba en el bando republicano más de lo que le exigían, e incluso daba lecciones a jóvenes soldados de cómo se manejaba un fusil.
Y es que Ernest Hemingway vivía la vida como si fuera uno más de sus personajes de novela. Hay un texto en ésta en donde Robert Jordan piensa:
“Puede que eso sea mi vida, y que en vez de durar setenta años no dura más que setenta horas. Me parece que tiene que haber la posibilidad de vivir toda una vida en setenta horas lo mismo que en setenta años, con la condición de que sea una vida plena e intensa”.
Robert Jordan es Ernest Hemingway. Siempre quiso vivir la vida intensamente: La tauromaquia, boxeo, voluntariado en guerras ajenas, corresponsalías de guerra, correr en los Sanfermines delante de los toros, pesca del tiburón en el Caribe, tiro de escopeta a bocarrajo contra el propio rostro cuando la sensación de la vida mengua…

Por otra parte, Hemingway mantuvo una lucha fratricida con otro escritor: Francis Scott Fitzgerald y en una de las cartas que Ernest le escribió, le dijo:
“La guerra es el mejor tema: ofrece el máximo material en combinación, con el máximo de acción. Todo se acelera allí y el escritor que ha participado unos días en combate obtiene una masa de experiencia que no conseguirá en toda su vida”.
Y a pesar de la rivalidad entre los dos escritores, cuando a Scoot Fitzgerald le sorprendió la muerte de un infarto en su habitación en Hollywood, en su mesita de noche se encontró la novela “Por quién doblan las campanas” de su enemigo en las letras. Y es que Hemingway gustaba a todos.
Su triunfo le llegó con su obra “El viejo y el mar” (1951) y a partir de ahí se adaptaron al cine sus películas bélicas y ésta en concreto, con los actores: Gary Cooper (Robert Jordan, el inglés) e Ingrid Bergman (María) que realizaron una actuación genial.
La novela empieza con Robert Jordan en el suelo, pecho en tierra:
“Estaba tumbado boca abajo, sobre una capa de agujas de pino de color castaño, con la barbilla apoyada en los brazos cruzados, mientras el viento, en lo alto, zumbaba entre las copas…”
Y termina con el mismo personaje, tumbado en el suelo, sintiendo en su cuerpo las agujas de pino sobre su pecho en los bosques españoles.

En el último pasaje, Robert Jordan, maltrecho, reflexiona sobre su paso por el mundo. Y todo depende de un disparo que Hemingway omite con maestría. La novela representa al final, todo el estallido de la guerra en ese disparo, todo condensado en una bala, como la vida misma. Una bala que también estaba reservada para el propio escritor.
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A sangre fría
30. Abril 2010 por admin.

El 15 de noviembre de 1959, en un pueblecito de Kansas, los cuatro miembros de la familia Clutter (un matrimonio y sus dos hijos menores) fueron salvajamente asesinados en su propia casa. Los crímenes fueron sin motivo alguno, ya que los asesinos sólo se llevaron apenas cuarenta dólares. Quizá se equivocaron de casa, pero los crímenes aún resuenan en todo el mundo.
Tanto, que el escritor Truman Capote decidió embarcarse en una investigación exhaustiva tras quedar impresionado de la noticia que leyó en el New York Times, y mantuvo conversaciones con los asesinos en sus celdas, para llegar al fondo de todo el asunto.
Fueron seis años de trabajo intenso y creó “A SANGRE FRÍA”. Lo que iba a ser un artículo para una revista, se convirtió en libro y fue el creador de la novela reportaje que tanto éxito y repercusión tuvo en las letras a partir de su publicación.

Truman ya era conocido, por una novela suya “Desayuno en Tiffaniy´s” y cuando escribió ésta: “A sangre fría”, pasó a ser una celebridad, a pesar de que el escritor había escrito obras de teatro, musicales, guiones, etc; pero la que le reportó la fama fue ésta que invirtió mucho esfuerzo y pasión.
Truman se hizo esta pregunta:
¿Qué impacto han tenido los asesinatos en este pequeño pueblo?
Y se puso el reto de si podría novelar este acto espeluznante en una novela. Sus investigaciones fueron difíciles, porque su amaneramiento contrastaba con los lugareños que no le veían con buenos ojos, aunque poco a poco, se fue haciendo su hueco y al final, le apoyaron en su trabajo.

Un caso que tuvo a la opinión norteamericana en vilo hasta que condenaron a los dos asesinos a la pena de muerte, y fueron ahorcados por los delitos cometidos.
En el año 1966 salió el libro, un año después del ajusticiamiento de los presos, y Capote lo pasó mal, porque trató tan profundamente a estos dos hombres que confesó:
“Los conocía tan bien como me conozco a mí mismo”.
Truman Capote muy apegado al cine, a las juergas, a su mundo elitista, descubrió en estos años, un mundo soterrado, difícil, carcelario, que le afectó profundamente.
Tanto le afectó que no publicó más novelas, y sólo realizó varios relatos. Se dio a la bebida y la depresión lo llevó a la autodestrucción.
Pasó a la historia de la literatura pero a un alto precio.
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DUMA KEY
28. Abril 2010 por admin.

He terminado recientemente la última novela de Stephen King: “Duma Key”.
En anteriores posts, habrán comprobado que me gustan las novelas del escritor contemporáneo estadounidense, el que es considerado aún “El rey del terror”, y eso después de 54 novelas a sus espaldas, es todo un mérito.
Con 60 años, Stephen King sigue demostrándonos que es un escritor que engancha, con un estilo propio donde trata a personajes que no son planos ni acartonados, sino que sufrimos con ellos, son palpables y maneja el terror de una manera casi magistral, y consigue mantenernos en tensión durante más 700 páginas, cosa infrecuente en otros autores, que suelen aburrirnos con novelas tan extensas.
La novela se centra en personas que tienen un don especial a través de sus pinturas, como le suele ocurrir a Elizabeth, que tras un accidente, pinta maravillosamente. Todos están asombrados, pero las pinturas suelen cobrar vida y llevan un misterio oculto en el tiempo bastante terrorífico.
No les voy a destripar la novela, porque la recomiendo para que puedan pasar unos días disfrutando del mejor King de todos los tiempos. Y eso que anunció hace un par de años, que iba a terminar su carrera literaria y que no escribiría más. Menos mal que no cumplió su palabra por el bien de todos los lectores que seguimos habitualmente al maestro del terror.
Las descripciones de las playas de Florida, con sus atardeceres, con la vista del Golfo, lo describe King de tal forma, que parece que hubiera estado allí, recuperándose de sus lesiones después del accidente que sufrió. No es que haya metido mucho de sí mismo en el personaje de Edgard, porque el personaje ha perdido un brazo, y él sufrió muchas operaciones en tan sólo diez días, ya que tenía reventado un pulmón, y una de sus rodillas estaba partida por muchos sitios.
La primera parte de la novela es un gran ejercicio de estilo y se nota que King ha mejorado enormemente de sus primeros libros, con la descripción de los personajes, cómo interactúan entre ellos, las descripciones con más peso, en un sitio paradisíaco, para luego sorprendernos con lo sobrenatural, ya que no puede faltar esto en las novelas del escritor de Maine.
No se pierdan los comentarios que hace antes de cada capítulo, y no sólo porque nos introduce en el mundo anterior a Edgard, sino que nos da una explicación para los que se acercan al arte de la pintura o de las letras, con consejos para guardarlos y podernos acordar al afrontar la página en blanco o el lienzo, que para el caso es igual.
Quizá la aceleración de los últimos capítulos (da la sensación de acabar la novela de forma precipitada), un fallo que se le perdona al tito Steve, porque quiere mostrarnos, bajo esa literatura tradicional de la primera parte, que subyace un mundo subterráneo donde nos encontramos con poderes telekinésicos, casas encantadas, fantasmas putrefactos, dioses olvidados y terroríficos, armas de plata (en claro homenaje a los hombres lobo), y mucho de terror gótico.

Y todos los fans del escritor de Maine esperan con paciencia su nueva novela (se dice que es mucho más extensa que ésta), y con multitud de personajes en un pueblo donde amanecen con una cúpula gigante que les separa del mundo exterior.
Y a mí que me recuerda a la peli de los Simpson, pero con tintes terroríficos….
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