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“La letra, con sangre entra”

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Una frase que aún en nuestros días me hace temblar.

Los que ya pasamos de los cuarenta años, comprenderemos bien esta frase terrible que se decía en muchas escuelas para que aprendiéramos la explicación del maestro (y digo bien, maestro, que ahora son profes), y que sufríamos en nuestras carnes el maltrato físico y psicológico de los docentes antiguos.

Quizá estábamos en otra época, existía más respeto y el maestro tenía la autoridad suficiente para reprender a los chicos y que los padres asumían bastante bien; e incluso, si te había reñido el maestro, también recibías un guantazo de tu padre por haber recibido el castigo en el colegio.

-Si te ha pegado el maestro, algo habrás hecho.

Por una parte, me parecía bien ese respeto que hoy en día se ha perdido, pero nunca he entendido que la cultura  podía meterse así por la fuerza bruta, porque no todos los niños son iguales ante los estudios, y lo que temíamos era el castigo físico y la burla que hacía menospreciarte delante de toda la clase. 

Yo recuerdo, que estando en el Colegio Pío XI de Sevilla (ya desaparecido), el director se acercaba a la hora del recreo, y si veía a dos alumnos enfrascados en una pelea, la terminaba a guantazos limpios. En una ocasión los padres quisieron pegarle porque no era normal las tácticas de este energúmeno.

En las clases, he sufrido “la palmeta” que se hacía con aquella famosa regla de madera, y te hacían poner los dedos juntos para recibir tamaño castigo. O también los tirones de patillas que tenía su gracia cuando era a otro compañero, pero cuando te tocaba a ti, el dolor era insoportable.

Aquel maltrato físico, creo sinceramente que nunca se olvida, y aunque ahora es todo lo contrario, ya que los alumnos hacen lo que quieren e incluso denuncian al profesor si les habla más alto que a los demás, ni lo uno ni lo otro.

 

castigo_2.jpg

Aquellos castigos eran muy frecuentes en los colegios de curas, y en uno de ellos, le oí a un maestro, además vecino mío de comunidad, la temida frase:

La letra, con sangre entra!

No se me olvidará jamás. La había oído de boca de otros alumnos, pero era la primera vez que la escuché de un “maestro”??? y se la estaba comentando a mi padre, como la única solución de que los chicos aprendieran la lección y se comportaran en las clases.

La palmeta, los jalones de patillas, los correazos, los sanmartines (una especie de cinturón de cuero que terminaba en varias puntas con nudos), los lapos (el golpe en la cara con la mano abierta), y  cuando te ponían cara a la pared, de rodillas y con las manos extendidas soportando varios volúmenes en cada mano, y con mucho cuidadito que no se te cayeran porque sino…

Castigos que por suerte desaparecieron en el tiempo, pero que a todos los que lo sufrimos, no los borrarán de nuestros recuerdos.

Y rememorarlos en este post aún me producen escalofríos y vergüenza por los abusos que se cometían y se aprobaban.

3 respuestas para ““La letra, con sangre entra””

  1. S. Cid dice:

    Yo no sufrí nunca (afortunadamente) ninguno de esos castigos (y menos mal, porque algunos…, caray, hacen daño sólo con leerlos). Eso sí, hemos pasado del alfa a la omega. Ni tanto…, ni tan poco. Yo soy profe y jamás se me ocurriría pegar a un alumno, pero es cierto que ahora nos ponen a la misma altura que al alumnado. Un ejemplo, en mi cole, los alumnos no pueden llevar una botella de agua a clase para beber, pero yo sí la tengo encima de mi mesa (costumbre que adquirí desde que en un cursillo que nos dieron a los profes para educar la voz, nos dijeron que era conveniente dar un sorbito de agua de vez en cuando para humedecer el aparato fonador). Bueno, pues como los alumnos no pueden llevar botella (porque se dedican a tirarse el agua unos a otros y lo ponen todo perdido), pues te preguntan que por qué tú sí puedes llevar botella y ellos no.

    Oye, y así con todo: si ellos no pueden hacer algo; tú, tampoco. Se ha puesto al alumnado y al profesorado en el mismo plano, y eso no puede ser. De ahí la falta de autoridad.

    Saludos y buen fin de semana :-)

    S. Cid

  2. admin dice:

    Por eso veo bien que os den la autoridad de nuevo, porque sino se va a ir todo al garete.
    Y los niños de hoy en día están muy maleducados, empezando por los propios padres que defienden a sus hijos delante del profesor, echándole la culpa al docente.
    ¡Qué país!
    Besos S. Cid

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