“Amadeus”

“Amadeus” es una película del año 1984 y recibió 8 Oscar de la Academia de Hollywood y se llevó el de mejor actor F. Murray Abraham, actor que interpretó al envidioso Salieri.
Y es que la película se puede resumir en eso: en la envidia que tiene Antonio Salieri a Mozart, una envidia que se respira en todo el filme, donde todas las acciones del compositor italiano van desarrollándose en silencio, un silencio que él sólo conoce, ya que el pacto que hace con Dios, para que le diera el talento, se lo concede, a otro compositor, niño prodigio, llamado Wolfang Amadeus Mozart.
Y Salieri no puede comprender que el talento se le pueda conceder a un niñato engreído, presuntuoso y que empieza a ganarse el afecto del emperador austríaco Jose II.

Y aunque la película no es fiel adaptación de la realidad, porque así no ocurrió, la muerte del genial compositor, sí que nos compensa con una trama envolvente, narrada en flash back por el anciano Salieri que nos dice una vez y otra que fue él quién asesinó a Mozart.
Estamos ante una cinta impecable, con una gran presentación, y a los que nos nos gusta la ópera o la música clásica, seguimos visionando la película, porque nos atrapa, por su puesta en escena y la historia que nos cuenta.

El montaje, la puesta en escena, la caracterización de sus personajes, la fotografía, y la interpretación de Murray Abraham como Salieri, o la de Tom Hulce como el excéntrico y genial Mozart, hacen de esta película todo un clásico del séptimo arte, dirigida magistralmente por Milos Forman.
La confrontación entre Salieri y Mozart, aunque podríamos decir la no comprensión de Salieri, por el talento de su rival y por lo cual culpa a Dios sobre este error, hace que éste se vaya volviendo cada vez más envidioso y la ira le vaya corrompiendo por dentro.
La historia aún no nos ha dicho si fue envenenado por Salieri, lo que no nos cuenta el filme sobre esta posibilidad, ya que nunca se probó este posible asesinato.
Mozart fue un genio de su tiempo, y esto es lo que nos llevamos al ver la película de nuevo, y que por mucho que otros quieran serlo, sólo Dios concede el talento a unos pocos y estos parecen no estar elegidos, sino que como todos los genios de la historia, siguen siendo excéntricos y un poco chiflados.
Os dejo con una secuencia donde Mozart se presenta ante el emperador y lo vemos como un chiquillo alocado y, de memoria, toca la presentación que hizo Salieri en su nombre, y además se permite de mejorar la obra ante los atónitos ojos de su envidioso rival.
Enero 26th, 2010 at 7:10 pm
He oído hablar mucho de la película, pero jamás la he visto (aunque sí algunos trozos). La secuencia que pones aquí es magnífica: era un genio, pero también un tío un poco insoportable, ¿no? ;-) ¡Qué risa más histriónica!
Saludos.
S. Cid
Enero 26th, 2010 at 11:28 pm
Si la puedes conseguir, S. Cid, te recomiendo que la veas, porque es una Obra Maestra del cine.
La verdad es que en la película ponen a Mozart como un infantiloide, cosa que no era, pero la peli es magistral y te incita a escuchar todas las sinfonías que compuso.