El Cebo
Domingo, Enero 31st, 2010
“El Cebo”, película dirigida por Ladislao Vajda es un filme olvidado por la crítica, pero que con el tiempo se ha convertido en todo un clásico del cine de suspense.
Es una coproducción Hispano-Alemana-Suiza del director húngaro, que hizo películas memorables en España como: “Mi tío Jacinto” o “Marcelino pan y vino”.
Esta película la vi hace mucho tiempo, en un programa de Jose Luis Garci y al término del filme, comentaban en una mesa redonda los críticos sobre su impresión personal, escenas que nos describen cosas que se nos pasaron, y que al visionarlas de nuevo, comprendemos mejor lo que nos quiso decir el director, en fin, una obra que me dejó marcado porque toca un tema espinoso: el clima de tensión que se crea en una pequeña comunidad rural, por un asesino de niñas y lo que es más raro: lo hace a plena luz del día.
Un comisario retirado se hace cargo del caso, porque le prometió a la familia de una de las niñas asesinadas que encontraría al asesino; aunque el método que utiliza (el cebo), no sea muy apropiado, pero que a su vez es efectivo.
Rodada en blanco y negro, hace que el filme sea más angustioso y que el asesino, que todos sabemos quién es, siempre vaya vestido de negro, y se asemeja mucho a la película “M, el vampiro de Düsseldorf” en lo que se refiere a temática.
“El Cebo” es una obra sublime, en el que cada fotograma, cada diálogo, está estudiado al milímetro, y las pesquisas que va encontrando el comisario retirado, a partir de un dibujo que hizo una de las niñas asesinadas, Greta Moser, va cuadrando hasta encontrar al gigante asesino.

El hombre-gigante vestido totalmente de negro en el bosque, ofreciendo erizos de chocolate a la niña, la marioneta a su derecha que le gustan a todos los niños, y al fondo, el coche negro y un dibujo de una cabra montesa a su lado.
Un dibujo inquietante que el comisario va descubriendo a través de su amigo el psiquiatra y donde va preparando el cebo humano para atrapar al asesino.
Una obra indispensable que se desarrolla en un lugar idílico, rodeado de montañas y frondosos bosques, y nunca esperamos que pueda estar el terror de día, un asesino de niñas y un pueblo aterrorizado ante este hecho, lo que hace que la película se convirtiera en un clásico del suspense.
Obra para ser recordada, y que a pesar del tiempo en que se hizo (1958), hace poco la he visto de nuevo en un canal de pago y me ha asombrado por cómo trata el tema del suspense, y a pesar de hablarnos de un asesino de niñas, hasta en la última escena no hay nada macabro para sorprender al espectador, sino todo lo contrario; todo el peso recae en los personajes y en sus diálogos, para formar una película magistral.









