
“Jonathan Strange y el señor Norrell”, de la escritora Susanna Clarke, es una obra colosal, no sólo por el número de páginas (800) sino por la calidad literaria que desprenden sus páginas y que te enganchan de principio a fin y se queda corto el libro.
Sipnosis:
A principios del siglo XIX, las hazañas del Rey Cuervo, el más grande de todos los magos de la Edad Media, perviven en la memoria y la leyenda, pero la práctica de la magia ha sido completamente olvidada en Inglaterra. Hasta el día en el que el señor Norrell logra que las piedras de la catedral de York hablen.
La noticia del retorno de la magia se extiende como la pólvora y el señor Norrell, convencido de que debe poner sus artes al servicio del gobierno en la guerra contra Napoleón, se traslada a Londres. Allí conoce al joven Jonathan Strange, un brillante y voluntarioso mago, y tras superar algunos recelos, lo acoge como discípulo.
En una época en la que sólo los charlatanes se hacían llamar magos, el señor Norrell y Strange se proponen limpiar el buen nombre de su oficio. A su paso encontrarán amor y muerte, portentos y crueldades, y arrastrados por la ambición y la rivalidad, el camino de la gloria los acercará irremediablemente al abismo.

Estamos ante una soberbia novela de magos y que ha sido criticada favorablemente por la crítica, consiguiendo ser la mejor novela premiada por los libreros independiente de los Estados Unidos en el año 2004.
Cuando me comentaron sobre el éxito de “Jonathan Strange y el señor Norrell” no le hice mucho caso, pero me compré el libro para poder leerlo con tranquilidad.
Y no paré de leer hasta el final. Son de esas novelas mastodónticas que se te quedan pequeñas porque te enfrascas tanto en su lectura, que te va atrapando y no puedes dejar la historia por mucho tiempo.
En un mundo colapsado por los Harry Potter, el Señor de los Anillos, o Las Crónicas de Narnia, esta novela nos deja sorprendidos con su nuevo giro a las historias de magos, desarrollando una historia coherente, con amplia información, muy bien trabajada, con unos personajes creíbles desde el primer momento. Mezcla perfectamente la magia con la historia, caballeros magos con reyes, explicándonos que la magia existió, y nosotros lo creemos a pie juntillas porque la narración nos hipnotiza y nos deja con un buen sabor de boca.
Estamos ante un libro de magia moderna aunque se desarrolle en el siglo XIX, y como telón de fondo, las guerras contra Napoleón. Recoge en el libro las tradiciones medievales y lo conjuga con la magia moderna, y los personajes se mueven a través del libro explicándonos las múltiples aventuras que deben correr para salvaguardar su magia y dejarla en buen lugar.
Por un lado, el hermético señor Norrell, que quiere no divulgar la magia y encerrarse con sus libros. Por otro, el joven Strange que es todo lo contrario: un joven aventurero y que desea difundir todo su saber a la humanidad. Una lucha de dos clases distintas de entender la magia, y donde la novela se documenta con unas buenas notas a pie de página (que es otra historia paralela al libro, no se la pierdan).
No sé si clasificarla de novela de magia o de aventuras porque tiene de las dos por igual, y la recreación de cada capítulo, la prosa magnífica, sus descripciones, los diálogos, todo, en conjunto, hace que nos soprenda.
Después de leer a tantos escritores vacíos en su temática, y tergiversando fechas y lugares para que les cuadre su novela histórica, Sussana Clarke da un nuevo paso y nos regala este bestseller.

La escritora tardó más de diez años en la preparación de esta novela, pero ha merecido la pena esa espera. Ha permanecido en las listas de los más vendidos de Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania y ha vendido más de 600.000 ejemplares en estos tres países.
Además, los productores de “El señor de los Anillos” han comprado los derechos de la novela para adaptarla al cine, por lo que muy pronto la veremos en la pantalla grande y disfrutando, espero, de una buena película, si la adaptan bien al celuloide.
No deben perderse esta lectura, porque les enganchará.